El contador al reexpresar la información financiera, al implicar la inflación a las cifras contables les regresaba la significancia a los estados financieros, de no reexpresar la información financiera el usuario no podía entender cabalmente la situación financiera de la empresa, es por eso que reexpresabamos.
Sin embargo la reexpresión era un cheque en blanco, no podíamos llegar a valores insospechados y pensar que con eso la reexpresión estaba correcta, la reexpresión tenía límites; en el inventario por ejemplo, el valor del inventario no podía exceder el valor de realización [2][1], en el caso del activo fijo éste no podía exceder el valor de recuperación o valor de uso[3][2] etcétera.
A final de cuentas el Boletín B-10 aunque madataba la reexpresión de información financiera esta no podía exceder de lo que hoy llamamos los contadores el valor razonable (Fare Value).
En este orden de ideas y partiendo de la derogación de la reexpresión de la información financiera tal y como la conocemos la Nueva norma NIF A-6 "Reconocimiento y valuación" nos lleva a realizar reconocimientos iniciales y posteriores.
Reconocimiento Inicial.
El reconocimiento inicial (el registro cuando se adquiere un activo, pasivo o capital) debe realizarse a valor de intercambio.
"El valor de intercambio corresponde a una transacción recíproca con el mismo valor económico para las partes que intervienen, y es, por ende, el valor al cual deben reconocerse los activos adquiridos, los pasivos asumidos y las emisiones de instrumentos de deuda o capital, en su reconocimiento inicial"[4][3]
Entonces es claro que el reconocimiento inicial o sea cuando se adquiere un activo este debe reconocerse a su valor de mercado o lo que es lo mismo a su valor razonable.
Reconocimiento Posterior.
"Por lo general, los montos de los activos, pasivos y capital contable reconocidos inicialmente, pierden significado informativo como consecuencia de nuevas transacciones, transformaciones internas y otros eventos, que afectan económicamente la entidad.
Para reivindicar a la relevancia deben ser modificados a través de un reconocimiento posterior, preservando su objetividad".[5][4]
En el caso de que los activos, pasivos y el capital pierdan su valor posteriormente el contador deberá valuarlos a valor razonable sin que este exceda del valor neto de realización.
Como seguramente se puede apreciar, sin lograr a dudas dejaremos de aplicar el procedimiento de la reexpresión que al final del camino nos lleva a valuar el valor razonable (valores de mercado) los inventarios, el activo fijo, otros activos y el pasivo.
Ahora sin reexpresión pero con las nuevas NIF estaremos haciendo exactamente lo mismo valuando los inventarios, el activo fijo, otros activos y el pasivo a valores razonables.
|